La tabla de añadas clasifica 2017 como excepcional en el Ródano septentrional; se consideran muy buenos los blancos de Borgoña, el Riesling alemán y Austria tanto en blanco como en tinto; buenos, Barolo, los tintos de Borgoña, el Ródano meridional, Rioja y Priorat; irregular, Brunello, y difícil, Champaña. Allí, las heladas de abril, el calor del verano y la lluvia de julio y agosto convirtieron la añada en la más difícil de la década, y solo se declaró de forma selectiva, como recogen las añadas de champagne. Las añadas del Piamonte sufrieron heladas, sequía y una ola de calor, pero las noches frescas conservaron la elevada acidez de los vinos tintos. En las añadas de Brunello, el año caluroso y seco dio vinos intensos, a menudo marcados por el alcohol, con taninos suaves y menos frescura, una añada para beber, no para esperar. Las añadas del Ródano muestran el contraste más marcado de los últimos tiempos entre el norte y el sur: la corrimiento de la flor en la Garnacha (Grenache) hizo desplomarse los rendimientos en el sur, mientras que el norte vivió una temporada larga y cálida con noches frescas.
En el catálogo de Vinos Vivos predominan los vinos blancos, seguidos de los tintos; los puntos fuertes son Alsacia, Champaña, Borgoña, Loira, Estiria Meridional y Burgenland. Merece la pena explorar en Alsacia a Zind-Humbrecht, en Champaña a Olivier Horiot, en Borgoña a Chandon de Briailles, en el Loira a Huet, en Estiria Meridional a Tement y en Burgenland a Heinrich, cada uno con varios vinos de la añada.























