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Toro

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Al este de Zamora, la tierra asciende desde el Duero hasta una árida meseta, donde, entre 600 y 750 metros de altitud, crecen viñas bajas en vaso sobre arena suelta, muchas de ellas con más de cien años y todavía sobre sus propias raíces. El vino de Toro nace aquí casi por completo de la Tinta de Toro, la variante local del Tempranillo, que, entre días de verano calurosos y noches frías, acumula fruta oscura, taninos maduros y una fresca nota herbácea. Nuestros vinos de Toro proceden de Quinta de la Quietud, una bodega con certificación ecológica que trabaja de forma biodinámica, cuyos vinos tintos Quinta Quietud Reserva y La Mula de la Quietud se elaboran a partir de estas viñas viejas.




Más sobre Toro

Vino de Toro de la meseta del Duero

La DO Toro se encuentra en el oeste de Castilla y León, en la provincia de Zamora, a ambos lados del Duero, en torno a la ciudad del mismo nombre, que se alza sobre una loma por encima del río. Los viñedos se reparten entre 600 y 750 metros de altitud por una meseta abierta y ventosa, donde llueve poco. El clima es marcadamente continental: durante los largos y calurosos días de verano, las uvas acumulan con rapidez azúcar y color, y las noches frías conservan la acidez y el aroma. Los inviernos son duros, y las heladas tardías de primavera son un riesgo que forma parte de cada añada.

Arena, grava y cepas de pie franco en vaso

El carácter de la región lo marcan sus suelos: arena suelta y grava sobre arcilla. La arena de la superficie se calienta durante el día y deja que la lluvia se filtre con rapidez, mientras que la arcilla del subsuelo almacena la poca agua de la que se alimentan las cepas durante el seco verano. En estos suelos arenosos la filoxera apenas encontró dónde asentarse, por lo que en Toro aún hoy hay muchas cepas de pie franco, a menudo con más de cien años, conducidas en vaso bajo y sin espaldera de alambre. Dan pocos racimos, pequeños y de piel gruesa.

La variedad principal es la Tinta de Toro, una variante del Tempranillo adaptada a lo largo de generaciones a la meseta, con bayas pequeñas y piel gruesa. Sus vinos muestran cereza negra, mora, hierbas secas y regaliz, junto a un tanino firme y maduro. En buenas manos, esta madurez se mantiene fresca y fácil de beber. Junto a ella crecen la Garnacha y variedades blancas como la Malvasía y el Verdejo.

Quinta de la Quietud: caballos, viñas viejas y paciencia

Nuestros vinos de Toro proceden de Quinta de la Quietud. El enólogo francés Jean-François Hébrard llegó a Toro atraído por las viejas cepas en vaso, plantadas entre 1900 y 1920 y que hasta hoy crecen sobre sus propias raíces. La bodega cuenta con certificación ecológica desde 2002 y se trabaja de forma biodinámica: los caballos aran entre las cepas, los viñedos se cultivan sin riego y la fermentación es espontánea, con las levaduras propias de las uvas. Así nacen vinos de fruta oscura y estructura firme, que reflejan la arena y las noches frescas de su origen.

La Mula de la Quietud y Quinta Quietud Reserva

El Quinta Quietud Reserva 2020 es el vino tinto clásico de la casa, Tinta de Toro pura procedente de las viñas viejas, con una profunda fruta oscura y una madera bien integrada. El La Mula de la Quietud 2020 es el vino estrella de la bodega: fruta densa de bayas, madera integrada y una frescura etérea en el final de boca. El Corral de Campanas lo elabora la bodega con Tinta de Toro pura, fermentado de forma espontánea y criado en cubas de madera y barricas. De bayas pasificadas de viñas viejas de Malvasía, Albillo, Moscatel, Palomino y Verdejo nace La Dulce Quietud, un vino blanco dulce noble, ensamblado a partir de cinco añadas. Quien desee conocer Toro encontrará en estos vinos toda la amplitud de la meseta.