
Los suelos de pizarra ricos en hierro confieren a los vinos tintos una precisión mineral que se percibe de inmediato en el paladar. Desde 2019, Sangarida transforma cepas centenarias de Mencía en vinos de notable claridad. Los hermanos Robustiano y Baldomero Fariña dirigen esta joven bodega con la experiencia de Jean-François Hébrard, que ya asesora a la bodega familiar Attis en las Rías Baixas. Los viñedos de San Lorenzo del Bierzo fueron plantados en parte en 1901 y 1910: estas raíces ancestrales generan una concentración y una profundidad que solo el tiempo puede crear.
≈ Aroma: Cereza
En todos los vinos: 2868 Vinos
Más sobre Sangarida
El renacer de una ninfa de los árboles
El nombre Sangarida procede de la mitología griega: una ninfa de los árboles que conquistó el corazón de Atis. Este poético nombre refleja la profunda conexión con la naturaleza que impulsa a la familia Fariña. Como fundadores de la renombrada Attis Bodegas y Viñedos, en las Rías Baixas, los hermanos Fariña trajeron en 2019 su experiencia familiar en viticultura al Bierzo. La madre de Lía, la hija de Robustiano, procede de esta región entre Castilla y León y Galicia, de modo que raíces personales y visión enológica se funden en un mismo proyecto.
Raíces centenarias en tierra rica en hierro
Los viñedos de San Lorenzo del Bierzo cuentan historias de tres siglos. Cepas de los años 1901 y 1910 hunden sus raíces en profundidad en suelos ricos en hierro y pizarra, que confieren a los vinos su característica mineralidad. Estas viñas centenarias de Mencía producen, de forma natural, rendimientos bajos, pero uvas de una concentración excepcional. Los suelos se componen de una compleja mezcla de óxido de hierro, cal y pizarra que, combinada con el clima continental-atlántico, crea condiciones ideales para una maduración lenta y una complejidad aromática.


La precisa firma de Jean-François Hébrard
El asesoramiento de Jean-François Hébrard, que dirige en paralelo su propia bodega Quinta de la Quietud en Toro, marca de forma decisiva la filosofía enológica de Sangarida. Su experiencia con técnicas de bodega de mínima intervención se refleja en cada paso del trabajo. El Mencía 2023, por ejemplo, fermenta exclusivamente con levaduras naturales y se embotella sin clarificación, para conservar la expresión original del terroir. En vinos de primer nivel como el Pico Tuerto 2021, de cepas de más de 50 años, se aprecia el instinto de Hébrard para una estructura tánica de grano fino y una extracción elegante.
Mineralidad entre el tinto y el blanco
Mientras que la Mencía constituye la columna vertebral de la producción de vino tinto, de Godello y Doña Blanca nacen vinos blancos excepcionales. El La Yegua 2021, una cuvée paritaria de ambas variedades, muestra la versatilidad del terroir del Bierzo. El Godello aporta estructura y notas cítricas, la Doña Blanca añade elegancia floral. La fermentación en barricas francesas usadas confiere una textura sutil sin notas de madera dominantes. Estos vinos blancos se benefician de la misma mineralidad ferruginosa que los tintos, pero la traducen en una acidez fresca y una largura salina en el paladar.






