Un excepcional y poco común Tempranillo de la Ribera del Duero: cepas de más de 80 años del pago El Nogal de la Valera, a 800 metros de altitud, dan solo unas 350 botellas de este vino tinto potente, a la vez fresco y elegante.
Nariz especiada y compleja, con fruta oscura y carnosa —mora, cereza negra, ciruela y casis—, además de pimienta, enebro, canela, chocolate negro, café, grafito, cuero fino y una discreta nota de coco procedente de la barrica.
Boca
Fruta plena y generosa que se encuentra con una mineralidad fresca y una pureza calcárea; el tanino de grano fino aporta estructura y tensión, y el final de boca sigue siendo elegante y largo.
Carácter
Extrovertido y galante a la vez: un gran Tempranillo, compuesto con sentido dramático, con frescura y finura en lugar de mera opulencia. Gran cine en la copa.
Maridaje
Chuletón T-bone con hierbas aromáticas mediterráneas, paletilla de cordero a la provenzal o un sabroso gratinado de tomate con aceitunas, alcaparras y queso de cabra.
A tener en cuenta
Procede de una única parcela de más de 80 años, a 800 metros de altitud, con 19 meses de crianza en las mejores barricas francesas y una tirada mínima de solo 350 botellas; el Master of Wine Pedro Ballesteros lo incluye entre los diez mejores vinos de la Ribera del Duero.
Nota de cata
Color y aspecto
Rojo cereza oscuro, denso y casi impenetrable en el centro: ya en la copa se anuncia la concentración de las viñas viejas.
Nariz
Especiada y juguetona a la vez. Mora, cereza negra, ciruela y grosella negra brotan plenas y oscuras de la copa, acompañadas de pimienta, enebro y un toque de canela. Detrás: chocolate negro, café, grafito, algo de cuero y la discreta nota de coco de la madera francesa: una reminiscencia de los grandes vinos clásicos de Tempranillo, aquí en una interpretación actual y más fresca.
Boca
Notablemente elegante para un vino de 15 % vol.: una mineralidad fresca se despliega, la fruta es jugosa y presente, y un tanino de grano fino aporta estructura y tensión. La pureza calcárea y la frescura de la altitud evitan cualquier pesadez: en lugar de opulencia, el vino muestra largura y precisión. Una gran película, sin efectismos.
Final
Largo, fresco y de marcado carácter mineral, con fruta oscura persistente y fina especia hasta el último momento.
Terroir y origen
La fruta procede exclusivamente del pago de primer nivel El Nogal de la Valera, cerca de La Horra, a 800 metros de altitud, donde viñas de más de 80 años arraigan en arena y arcilla. Los rendimientos son mínimos y la concentración, extrema. El Master of Wine Pedro Ballesteros sitúa este vino entre los diez mejores de la Ribera del Duero.
Variedad y vinificación
Tempranillo puro, con una crianza de 19 meses en las mejores barricas francesas. La propia bodega trabaja según el principio de la gravedad: sin bombas, sin prisas, un estilo de trabajo en el que el enólogo Luca d’Attoma participa desde 2011: menos extracción, uso preciso de la madera.
Maridaje
Un vino para grandes platos: chuletón T-bone con hierbas aromáticas mediterráneas, caponata y ensalada de hierbas silvestres, paletilla de cordero a la provenzal con papas arrugadas o, en versión vegetariana, un gratinado de tomate con aceitunas, alcaparras y queso de cabra.
Particularidades
Solo se elaboran 350 botellas por añada: una rareza ya desde la barrica. Detrás del vino hay una insólita unión de música y oficio: Charo Agüera, durante décadas violinista de la Orquesta Nacional de España, juzga los vinos de oído y por intuición. El nombre, «Abrí las alas» (en alemán «Ich öffnete meine Flügel»), le va como anillo al dedo: certificado ecológico, procede de una bodega premiada y energéticamente autosuficiente en la Milla de Oro, entre Vega Sicilia y Pingus.