Rojo granate denso y brillante con reflejos violáceos.
Nariz
Frutos negros del bosque, cerezas picota maduras y delicadas notas especiadas de sotobosque, sustentadas por nobles toques de grafito y un asomo de pimienta negra.
Boca
Potente y con cuerpo en boca, con una estructura tánica amplia y presente, fruta roja jugosa y un largo y salino final de boca.
Carácter
Masculino, estructurado y extraordinariamente denso, sostenido a la vez por una fría elegancia: un vino de porte orgulloso, capaz de envejecer de manera excelente.
Maridaje
Excelente con un guiso de jabalí estofado, pechuga de pato asada con reducción de grosella negra o queso Comté curado.
A tener en cuenta
Las uvas proceden de una parcela de 1,64 hectáreas en Bonnes-Mares; la fermentación se realiza con una proporción de entre un 20 y un 50 % de racimos enteros, lo que aporta al vino su marcado carácter especiado y su larga vida.
Nota de cata
Carácter
Un borgoña aristocrático y discreto, de porte noble. Fiel al estilo de Bruno Clair, este Grand Cru se muestra agradablemente contenido, muy alejado de la opulencia efectista. Presenta una fruta nítida y jugosa, acompañada de unas especias finas y ligeramente amargas y de una amplia trama de taninos que aporta estructura. En boca resulta esbelto y, aun así, de densidad sustancial, sostenido por un trazo salino y de larga persistencia. Un vino que necesita tiempo y que gana en complejidad con los años.
Terroir & origen
Las uvas proceden del renombrado viñedo Grand Cru Bonnes-Mares, en la Côte de Nuits, en Borgoña. El Domaine Bruno Clair cultiva aquí una parcela de 1,64 hectáreas. El terroir de este viñedo aporta, en comparación con otros Grands Crus de la casa, unas especias más oscuras y una estructura marcada, que recuerda casi al grafito. Es un suelo cargado de historia, marcado por el minucioso trabajo de una bodega familiar cuyas raíces se remontan al legendario legado de Clair-Daü.
Variedad de uva & vinificación
Este Pinot Noir monovarietal se vinifica con la máxima moderación artesanal. En la bodega rige el principio de la mínima intervención: la fermentación se produce de forma espontánea. Un porcentaje de entre el 20 y el 50 % de racimos enteros en el depósito de fermentación aporta estructura y frescura. El vino envejece durante 18 a 20 meses en barricas, manteniéndose moderada la proporción de madera nueva. Se renuncia a las intervenciones cosméticas: el tiempo se encarga de la clarificación natural, lo que asegura al vino su transparencia sin maquillaje.
Maridaje
Este vino tinto estructurado y de gran longevidad es un excelente compañero para platos de carne exigentes. Armoniza de maravilla con un clásico Bœuf Bourguignon, con filetes de pechuga de faisán guisados con suavidad o con un fino solomillo de ternera con salsa de colmenillas. También con quesos de pasta blanda curados, no demasiado dominantes, muestra toda su clase.