Embotellador: Terroir al Limit, c/ Baixa Font 12, 43737 Torroja del Priorat / Spain
En la copa
Color
Amarillo pajizo claro y limpio, con reflejos verdosos en la copa.
Nariz
Piel de cítricos y melocotón blanco se encuentran con notas florales, un toque de hierbas y la firma mineral de la pizarra.
Boca
Seco, tenso y jugoso, con acidez fresca, fruta amarilla y un final salino y de larga duración.
Carácter
Ligero de pies en lugar de contundente: un Priorat en blanco que sitúa la finura y la facilidad de trago en el centro.
Maridaje
Pescado a la parrilla con limón, tapas con marisco, verduras mediterráneas a la brasa.
A tener en cuenta
Rara combinación de Grenache blanc y Pedro Ximénez procedentes de viñedos del Priorat cultivados de forma biodinámica: el vino de pueblo que complementa a los célebres vinos tintos de paraje de Dominik Huber y Tatjana Peceric.
Nota de cata
Carácter
Un Priorat en blanco que muestra la región en su faceta más elegante: esbelto, preciso y con una mineralidad fresca que recuerda a la pizarra mojada. Aquí prima la facilidad de beber: un vino que baila en lugar de atronar. Notas cítricas, flores blancas y una tensión fina, casi salina, definen su perfil.
Terroir & origen
El Priorat es una de las regiones vinícolas más cotizadas de España: laderas escarpadas, suelos de pizarra, veranos calurosos. Dominik Huber, un outsider de Múnich llegado desde otro sector, fundó Terroir al Limit en 2004 en Torroja y hoy dirige la bodega junto con la enóloga Tatjana Peceric. Las aproximadamente 15 hectáreas se cultivan de forma ecológica y biodinámica. Huber es uno de los primeros en vendimiar de la región: contrarresta el calor con una vendimia que otros considerarían prematura. De ahí procede precisamente la frescura de este vino. El Terra de Cuques es el vino de pueblo de la casa, la puerta de entrada a una colección estructurada según el modelo borgoñón.
Variedad de uva & vinificación
Grenache blanc se une a Pedro Ximénez: una combinación poco habitual en esta forma. La Grenache blanc aporta estructura y notas de hierbas aromáticas, mientras que la Pedro Ximénez aporta acentos florales y de fruta fina. La filosofía de Huber es infusión en lugar de extracción: un trato suave con la fruta, sin forzar la potencia. El resultado es un vino blanco seco de alcohol moderado (13,0 % vol.), que antepone la finura a la opulencia.
Maridaje
Su frescura y su nervio pizarroso lo convierten en la copa ideal para la cocina mediterránea: dorada a la parrilla, calamares con limón o marisco de todo tipo. También con una paella de mariscos, una sartenada de verduras con alcachofas o un manchego joven se muestra en su mejor versión. Servido bien frío, es un vino para largas noches de verano y una prueba convincente de que el Priorat también puede lograr grandes cosas en blanco.