Nota de cata
Un blanco que necesita su tiempo, y que lo merece. Elisabetta Foradori, que devolvió al primer plano en el Campo Rotaliano al casi olvidado Teroldego, demuestra con el Fontanasanta que su instinto también alcanza al vino blanco. En las laderas arcillo-calcáreas por encima de Trento, la Manzoni Bianco, bajo certificación Demeter, da lugar a un vino que no tiene nada de la fruta nerviosa de tantos vinos jóvenes: respira con calma, se bebe fresco y lleva los Dolomitas en la copa.
- Color & aspecto
- Amarillo pajizo intenso, brillante y limpio — la profundidad que dejan el contacto con los hollejos y la crianza en madera de acacia.
- Nariz
- Relajada y reposada. Fruta de pepita amarilla — manzana recién cortada, pequeñas peras turgentes — se une a flores de heno y té de hierbas. En las notas de cabeza flotan flor de tilo, un toque de miel, flor de azahar y almendras verdes.
- Boca
- La calma continúa: el abundante extracto sostiene la fruta, mientras una acidez fresca toma la iniciativa. Jugoso, con un fino grip fenólico y un contrapunto amargo y especiado — estimulante, sin llegar nunca a alzar la voz.
- Final
- Herbal y especiado, de larga persistencia, con un eco salino y mineral que recuerda al aire fresco de montaña del valle.
- Terroir & origen
- Las uvas proceden de una colina por encima de Trento con suelos arcillo-calcáreos. El Campo Rotaliano es una singularidad geológica: una llanura de valle encajada entre montañas de tres mil metros, donde el río Noce depositó durante milenios caliza, pórfido y granito procedentes de los Dolomitas. De día, las paredes rocosas reflejan el sol; de noche, desciende aire fresco de montaña — esta alternancia marca a la vez la frescura y la profundidad.
- Variedad & vinificación
- Manzoni Bianco, un cruce que aquí encuentra su plena expresión. Vendimiada a mano, el vino fermenta con los hollejos en depósito de cemento y después madura ocho meses en toneles de acacia usados. La producción anual ronda las 25.000 botellas.
- Maridaje
- Su extracto y su grip especiado piden sustancia: risotto con rebozuelos, trucha en mantequilla de almendras, albóndigas de pan con mantequilla avellanada y salvia o queso de oveja curado de la región.
- Particularidades
- La paciencia lo es todo: el Fontanasanta muestra todo su potencial solo después de unos tres años y, con más tiempo en botella, gana dimensión de forma notable. En su juventud merece la pena decantarlo: así se abre lo que en el vino joven aún reposa plegado. Un vino blanco que piensa como un tinto: con hollejo, con estructura, con futuro.


