Nota de cata
- Color & aspecto
- Amarillo pajizo brillante con finos reflejos verdes: fresco y vivo en la copa.
- Nariz
- Un vino blanco que prescinde casi por completo de la fruta y que precisamente en ello encuentra su grandeza. Domina la garriga: tomillo, salvia, romero, junto con el aroma de pinares y de caminos secos de grava sobre caliza. La flor de almendro y las almendras recién picadas aportan una claridad nítida, mientras que la ciruela mirabel, la pera y el membrillo aparecen al principio con timidez y luego se tiñen cada vez más de amarillo, hasta llegar al caqui. La cúrcuma y la pimienta cubeba aportan una fina especia, y el hinojo recién rallado y la alcachofa una profundidad vegetal.
- Boca
- Purista, lineal, calcáreo: las impresiones de la nariz se confirman punto por punto. Una acidez moderada y bien dosificada deja espacio a una línea clara y mineral, como rara vez se encuentra en los vinos blancos del Priorat. La fruta permanece contenida y se desarrolla solo lentamente. Debajo reposa una estructura amplia, densa y cálida, que logra la hazaña de transmitir a la vez elegancia y generosidad.
- Final
- Largo y fiel, sin concesiones, a su carácter mediterráneo y purista: hierbas, caliza y almendra resuenan durante mucho tiempo.
- Terroir & origen
- De las laderas de pizarra de los alrededores de Porrera, en el Priorat, donde Ester Nin y Carles Ortiz trabajan hasta los 700 metros de altitud: algunos de los viñedos más elevados de la región. La célebre pizarra negra de Llicorella marca la mineralidad; las parcelas de fuerte pendiente se labran con mulas y se cultivan según estrictos principios biodinámicos, como hace la bodega desde su primera añada, 2008.
- Variedad & vinificación
- De Cariñena Blanca, la garnacha…
Perdón, la respuesta anterior quedó interrumpida; esta es la versión completa y correcta:
Descripción del vino Planetes Blanc 2023 de Familia Nin Ortiz
- Color & aspecto
- Amarillo pajizo brillante con finos reflejos verdes: fresco y vivo en la copa.
- Nariz
- Un vino blanco que prescinde casi por completo de la fruta y que precisamente en ello encuentra su grandeza. Domina la garriga: tomillo, salvia, romero, junto con el aroma de pinares y de caminos secos de grava sobre caliza. La flor de almendro y las almendras recién picadas aportan una claridad nítida, mientras que la ciruela mirabel, la pera y el membrillo aparecen al principio con timidez y luego se tiñen cada vez más de amarillo, hasta llegar al caqui. La cúrcuma y la pimienta cubeba aportan una fina especia, y el hinojo recién rallado y la alcachofa una profundidad vegetal.
- Boca
- Purista, lineal, calcáreo: las impresiones de la nariz se confirman punto por punto. Una acidez moderada y bien dosificada deja espacio a una línea clara y mineral, como rara vez se encuentra en los vinos blancos del Priorat. La fruta permanece contenida y se desarrolla solo lentamente. Debajo reposa una estructura amplia, densa y cálida, que logra la hazaña de transmitir a la vez elegancia y generosidad.
- Final
- Largo y fiel, sin concesiones, a su carácter mediterráneo y purista: hierbas, caliza y almendra resuenan durante mucho tiempo.
- Terroir & origen
- De las laderas de pizarra de los alrededores de Porrera, en el Priorat, donde Ester Nin y Carles Ortiz trabajan hasta los 700 metros de altitud: algunos de los viñedos más elevados de la región. La célebre pizarra negra de Llicorella marca la mineralidad; las parcelas de fuerte pendiente se labran con mulas y se cultivan según estrictos principios biodinámicos, como hace la bodega desde su primera añada, 2008.
- Variedad & vinificación
- De Cariñena Blanca, la carignan blanca, una rareza en la región. En 0,9 hectáreas hay cepas de 26 años, complementadas por otras de cuatro años en 0,73 hectáreas, orientadas del sureste al suroeste. La crianza se realiza en un 70 % en barricas usadas y en un 30 % en huevos de hormigón, a temperatura controlada.
- Maridaje
- Un vino para la cocina del Mediterráneo: sardinas a la parrilla con hinojo, alcachofas à la barigoule, queso de cabra con miel de tomillo o un risotto de azafrán. También es una revelación con una paella de mariscos.
- Particularidades
- Un vino blanco del Priorat ya es de por sí inusual; uno de la rara Cariñena Blanca, que resulta tan fresco, herbal y marcado por la pizarra, lo es aún más. Mientras que los vinos tintos hicieron famosa a la región, este vino demuestra que el nuevo Priorat también puede ser ligero de pies y vivo en blanco. Un remanso de calma en la copa que permanece mucho tiempo en el recuerdo.


