
En medio de las ventosas tierras altas de la Rioja Alavesa, en la tranquila localidad de Viñaspre, Roberto Oliván crea desde 2011 vinos notables en su bodega Tentenublo. En numerosas parcelas pequeñas alrededor de Viñaspre nacen vinos con carácter que capturan la esencia de estos terroirs únicos. Los viñedos con certificación ecológica, sobre marga calcárea y arenisca, dan vinos que se distinguen por su mineralidad y su estructura incisiva. El enfoque cuidadoso y minimalista de Oliván en la bodega da como resultado vinos de notable personalidad propia.
≈ Plato: Cordero
En todos los vinos: 636 Vinos
Más sobre Tentenublo
La historia de la bodega de Roberto Oliván está estrechamente ligada a las azotadas por el viento tierras altas de la Rioja Alavesa, donde el aire cristalino de la montaña acaricia las cepas centenarias. Aquí, en la pequeña localidad de Viñaspre, una pedanía de Lanciego, el dinámico viticultor ha hecho realidad el sueño de su vida - un proyecto cuyo objetivo es la expresión más pura de esta privilegiada región vitivinícola.

Terroir como destino
Las treinta parcelas, seleccionadas con esmero, se extienden por las mesetas más elevadas de la región, donde los suelos pobres de marga calcárea y arenisca confieren a los vinos su sello inconfundible. La altitud de 620 metros, junto con el viento constante que mantiene las cepas sanas de forma natural, crea condiciones ideales para un estilo de vino preciso y mineral. Las cepas viejas, algunas de hasta cien años, hunden sus raíces en este terreno pobre y ofrecen uvas de extraordinaria concentración y complejidad.

Filosofía del viticultor
El planteamiento de Oliván está marcado por una profunda convicción: cultivo ecológico, en parte según principios biodinámicos, intervención mínima, respeto absoluto del ciclo de la naturaleza. El trabajo en el viñedo sigue los ritmos de la naturaleza, apoyado en un cuidadoso trabajo manual y en un profundo conocimiento de cada paraje. Cada parcela se vinifica por separado para preservar sus características individuales. La fermentación espontánea se realiza exclusivamente con levaduras indígenas en depósitos abiertos de acero inoxidable, seguida de una extracción cuidadosa mediante el tradicional pisado del sombrero.

Los vinos en detalle
El corazón de la colección es el Tentenublo Tinto, un magistral ensamblaje de 80 % Tempranillo y 20 % Garnacha. El vino destaca por su profundo color cereza y un complejo bouquet de hierbas secas, notas ahumadas y frutas negras. En boca se despliega un juego potente y, sin embargo, elegante de frutas maduras y matices especiados, sostenido por taninos de grano fino.
El escaso Tentenublo Blanco, una fascinante interpretación de la tradición del Rioja blanco, combina Malvasía con Viura y otras variedades autóctonas en un vino blanco complejo y mineral, de notable precisión.
La serie Escondite del Ardacho representa la quintaesencia de la filosofía de Oliván: vinos de parcela única que traducen los distintos microterroirs de la región con extraordinaria fidelidad al detalle. El San José impresiona por su color rojo rubí y su compleja aromática de frutas rojas, mientras que El Abundillano, con su singular cuvée de Garnacha, Malvasía y Tempranillo, demuestra de forma ejemplar la diversidad de la región.

Perspectivas de futuro
Roberto Oliván se ha asegurado en un tiempo sorprendentemente breve un lugar entre los viticultores más innovadores de la Rioja. Sus vinos, que obtienen regularmente puntuaciones de entre 90 y 95 puntos, han encontrado un fiel público internacional. A pesar de la creciente demanda, la producción se mantiene deliberadamente limitada - el Tentenublo Tinto, por ejemplo, se limita a unas 13.600 botellas.
El futuro de la bodega reside en el perfeccionamiento continuo de un enfoque guiado por el terroir. Oliván experimenta constantemente con diferentes métodos de crianza, siempre con el objetivo de capturar con aún mayor precisión la autenticidad de sus parajes. Las nuevas plantaciones se realizan según el modelo tradicional, en vaso elevado (gobelet) y con amplios marcos de plantación, lo que optimiza la ventilación y facilita el trabajo manual.
En una región que se posiciona cada vez más entre la modernidad y la tradición, Oliván muestra un camino propio: sus vinos no son ni tradicionalistas ni modernistas, sino más bien interpretaciones atemporales de un terroir extraordinario. Cuentan la historia de un paisaje, de su gente y de su cultura vitivinícola centenaria - reinterpretada a través de la visión de uno de sus protagonistas más talentosos.




