Nota de cata
- Color & aspecto
- Un rojo cereza transparente y luminoso: ya en la copa se anuncia el carácter esbelto, casi etéreo, de este vino.
- Nariz
- Expresiva y, al mismo tiempo, de gran pureza: intensas notas florales se encuentran con una dulce fruta de cereza, acompañadas de un fino toque de hierbas aromáticas. Un bouquet que antepone la elegancia a la opulencia.
- Boca
- De cuerpo ligero a medio, con una textura sedosa y taninos suaves. Cerezas, un toque de pimienta y una picante nota de pimiento verde definen el conjunto. Al principio resulta casi liso, pero con la oxigenación el vino gana claramente en agarre, profundidad y longitud: un vino tinto que literalmente evoluciona en la copa.
- Final
- Fresco, fino y persistente, con una ola especiada en el retrogusto que sostiene sin esfuerzo el moderado alcohol de 12,5 %.
- Terroir & origen
- Las uvas proceden de Son Porquer, cerca de Porreres, el viñedo cultivado de forma biodinámica más antiguo de Mallorca, en cuyas hileras de cepas se alza un molino histórico, emblema de la bodega. Aquí crece la Callet en medio de un paisaje que Bàrbara Mesquida Mora mantiene deliberadamente biodiverso, con más de un centenar de árboles frutales.
- Variedad & vinificación
- Callet monovarietal procedente de cepas en vaso de entre 56 y 61 años. Esta variedad autóctona de las Baleares resiste el calor y la sequía mediterráneos y, aun así, ofrece vinos tintos esbeltos y frescos. La crianza se realiza en barricas de 500 litros de roble francés, lo bastante grandes para dejar respirar la fruta sin ocultarla bajo la madera.
- Maridaje
- Un vino muy versátil en la mesa: las chuletas de cordero con patatas al romero reflejan su especiado de hierbas mediterráneas, mientras que un pecorino sabroso recoge la fina estructura de sus taninos. También es una elección acertada con verduras a la parrilla o pa amb oli con sobrasada.
- Particularidades
- El nombre es todo un programa, en el mejor sentido: Sòtil significa «tejado» en catalán, ese techo sobre la cabeza que le faltaba a Bàrbara Mesquida Mora cuando fundó su propia bodega en 2012. De la bodega, que con la certificación Demeter figura desde 2007 entre los pioneros biodinámicos de España, con fermentación espontánea y un mínimo de azufre en la bodega, procede uno de los Callet más finos de la isla: un vino que muestra lo filigrana que puede ser esta variedad y que narra el Mediterráneo desde su vertiente más sensual.


