Nota de cata
- Carácter
- Un Gigondas que busca la altura y la encuentra. No es un peso pesado del sur, sino un vino de frescura alpina y tensión, que doma la fuerza del Ródano con fría precisión.
- Terroir & origen
- Procede de los viñedos más altos de la denominación, donde las Dentelles de Montmirail alcanzan los 520 metros. Aquí, en la ladera sur del Grand Montmirail, las temperaturas descienden un grado por cada 100 metros de altitud: un frigorífico natural que conserva la acidez y contrarresta el sol del sur. Adrien Roustan trabaja estas parcelas escarpadas desde 2009, primero de forma ecológica y, desde 2020, biodinámica, y se toma al pie de la letra el nombre de su bodega: Ouréa, el dios griego de las montañas.
- Variedad & vinificación
- Garnacha de cepas viejas como variedad dominante, complementada con Syrah y Cinsault: el clásico trío del Ródano meridional. La fermentación con racimo entero se realiza sin despalillar, y la crianza tiene lugar exclusivamente en depósitos de hormigón. Sin madera nueva, sin aditivos enológicos, solo una dosis homeopática de azufre. Así el vino se mantiene auténtico y muestra lo que puede lograr la altitud.
- Maridaje
- La estructura y la frescura de este Gigondas combinan bien con pierna de cordero con hierbas provenzales, magret de pato con aceitunas negras o un contundente guiso de setas. También con asado de jabalí con enebro o una selección de quesos duros de sabor intenso se muestra en su mejor versión. Un vino que domina la cocina de la Provenza con la misma soltura que platos nórdicos más rústicos.





