La variedad Verdejo, originaria de la árida y azotada por el viento meseta de Castilla y León, marca como pocas otras uvas blancas la identidad enológica del centro de España. Su fuerza reside en una llamativa combinación de un carácter especiado fresco, casi balsámico y herbáceo, con una fruta jugosa que recuerda al pomelo, al hinojo y al laurel. En boca se muestra siempre firmemente tejida, con un fino toque amargo en el final, típico de la variedad, que aporta a los vinos grip y una gran versatilidad gastronómica. La claridad y la profundidad mineral que alcanza este carácter en el estilo clásico de Rueda las demuestra la crianza monovarietal de Victoria Ordóñez. Que la variedad también puede brillar más allá de la frescura fría lo demuestra en la cálida Toro, como compañera de la Malvasia en Quinta de la Quietud, donde aporta estructura con su viva acidez a un complejo vino dulce.

