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Artazu

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Juan Carlos López de Lacalle, viticultor de Artazu en Navarra

Un viticultor californiano lo cambió todo. Bodegas y Viñedos Artazu nació en 1996, cuando Randall Grahm, de Bonny Doon, entusiasmó a Juan Carlos López de Lacalle con el potencial olvidado de la Garnacha. En una época en la que Navarra utilizaba esta uva únicamente para el rosado, López de Lacalle adquirió la deteriorada cooperativa del pueblo de Artazu y comenzó a rehabilitar una variedad infravalorada.

Hoy crecen aquí, a una altitud de hasta 600 metros, cepas en vaso con más de 60 años, entre ellas tesoros prefiloxéricos. Los vientos atlánticos aportan frescura y los suelos calcáreos, mineralidad. Desde 2011, la bodega trabaja de forma biodinámica.

La historia comienza con un dúo improbable: Juan Carlos López de Lacalle, visionario al frente de la legendaria Artadi en la Rioja, y Randall Grahm, el excéntrico fundador de Bonny Doon, en California. Grahm, un ferviente defensor de las variedades del Ródano, le abrió los ojos a López de Lacalle al potencial sin explotar de la Garnacha. En 1996, el español adquirió la ruinosa cooperativa del pueblo vinícola medieval de Artazu, y desencadenó una revolución silenciosa.




Más sobre Artazu

Cómo un californiano salvó la Garnacha

La historia comienza con un dúo improbable: Juan Carlos López de Lacalle, visionario al frente de la legendaria Artadi en la Rioja, y Randall Grahm, el excéntrico fundador de Bonny Doon, en California. Grahm, un ferviente defensor de las variedades del Ródano, le abrió los ojos a López de Lacalle al potencial sin explotar de la Garnacha. En 1996, el español adquirió la ruinosa cooperativa del pueblo vinícola medieval de Artazu, y desencadenó una revolución silenciosa.

El pueblo vinícola medieval de Artazu, en Navarra, con sus viñedos

Valdizarbe: donde el Atlántico se encuentra con los Pirineos

Los viñedos de Artazu se encuentran en la subzona de Valdizarbe, el extremo más septentrional de Navarra. Aquí, donde los vientos atlánticos se topan con el frescor pirenaico, reinan unas condiciones impensables en otras partes de España: marcadas diferencias de temperatura entre el día y la noche, que preservan la acidez y la frescura de las uvas. Los suelos calcáreos de arcilla y arena, situados entre 450 y 600 metros de altitud, aportan a los vinos su mineralidad característica.

El paraje de Santa Cruz guarda el mayor tesoro: cepas prefiloxéricas, de más de cien años, que todavía crecen sobre sus propias raíces. De ellas nace el Santa Cruz de Artazu, que recibe con regularidad más de 95 puntos de James Suckling.

Viejas cepas de Garnacha en vaso en los viñedos

Biodinamia y barricas de 500 litros

2011 marcó un punto de inflexión: la conversión al cultivo biodinámico y la adquisición de 12 hectáreas en San Martín de Unx, donde cepas en vaso de 35 años crecen en una única ladera. De ellas nace el Pasos de San Martín, que lleva el nombre del pueblo.

La filosofía de López de Lacalle es inequívoca: «La sensibilidad hacia la naturaleza y el trabajo incansable nos llevarán al éxito.» Elabora sus vinos en barricas de 500 litros, más grandes que las barricas habituales, para atenuar la presencia de la madera y dejar que hable la fruta. El resultado son Garnachas de una elegancia y una frescura que rara vez se encuentran en España.

La familia crece

Artazu fue solo el principio. En 1999 llegó El Sequé, en Alicante, donde López de Lacalle intenta lo mismo con la Monastrell. Y con Carlos y Patricia, la siguiente generación ya está preparada para continuar el legado. Comparten la convicción de su padre: que los grandes vinos solo pueden nacer de parcelas individuales, cultivadas con respeto y paciencia.